Albaricoque

Fruta de forma casi esférica de color amarillo anaranjado. El tacto de la piel es suave y parece de terciopelo. La semilla interior es de color marrón y tiene forma de almendra. El diámetro es cercano a los 3 o 4 cm.

El albaricoque es una fruta astringente cuando se consume en fresco y laxante cuando está seca, lo que la convierte en un remedio eficaz contra el estreñimiento. También es un alimento aperitivo, refrescante y nutritivo, de bajo poder energético. Esta es una de las frutas más ricas en vitamina A, lo que favorece la vista y la belleza de la piel, ya que evita que se vuelva seca y rugosa. Por este motivo, se recomienda el consumo de albaricoque para la prevención de afecciones cutáneas, del sistema respiratorio, la anemia, la tensión alta y la retención de líquidos. Además, su alto contenido en caroteno y vitamina C-antioxidantes naturales-hacen que su consumo sea recomendado para la prevención del cáncer.

Actualmente, se encuentra cultivada por todas las zonas cálidas y libres de heladas primaverales. Los principales países productores son Turquía, España (Murcia, Valencia, Albacete, Zaragoza, Baleares, Alicante, Málaga, Castellón), Italia, Grecia, Francia y Estados Unidos.

El origen del albaricoque está muy debatido, pero las últimas investigaciones lo sitúan en el norte de China, encontrándose aún de forma espontánea en Turquestán, norte de China, América y Tíbet. Los chinos conocían el albaricoque dos o tres mil años antes de Cristo y la llamaban “sing”. El nombre de esta fruta, tal como lo conocemos ahora, proviene del árabe (“El-Barquaq”). Los árabes fueron quienes extendieron el cultivo del albaricoque por el litoral mediterráneo.

Lo esencial de los albaricoques es que sean muy maduros, en cuyo caso, la pulpa es dulce y perfumada. Debido a su dulzura exquisita y la fragancia perfumada, los albaricoques se consumen principalmente como fruta fresca, aunque con ellos se elaboran también conservas, mermeladas y confituras. En algunos lugares se suelen dejar secar sin hueso en forma de los conocidos “orejones”. Por su bajo poder energético y su alto contenido en potasio, eliminador de sodio, se recomienda el consumo de albaricoque, en particular, a las personas que tienen obesidad. Las personas con el estómago delicado deben comerlos muy maduros y sin piel. Asimismo, los hepáticos deben consumir con moderación. En caso de tener piedras en el riñón, es mejor abstenerse de comerlo.

Escrito por Belen | 5 de mayo de 2012 | 0 comentarios
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