Nabo

El nabo tiene diferentes formas y tamaños: forma globosa, alargada o puntiaguda. El color de la piel y la carne es blanco amarillento y ambas partes de la hortaliza están adornadas, en algunos casos, por un collar rojo violáceo al lado de las hojas.

Se trata de una hortaliza muy útil en los menús contra la obesidad y en los regímenes desintoxicantes, siendo además diurética. Las hojas del nabo son, incluso, más saludables que la raíz debido al alto contenido en vitaminas que tienen. El nabo tiene un alto contenido en fibra, calcio, fósforo y ácido ascórbico. Las hojas hervidas en poca agua son ricas en fibra y, particularmente, en calcio, vitamina A y C.

El nabo se cultiva desde hace casi cuatro mil años y, desde su centro de origen en la Europa templada, se ha extendido por todo el mundo. Llegó a México en 1589, en Virginia en 1610 y en Nueva Inglaterra en 1628.

Junto con las coles, los nabos han tenido una importancia básica en la alimentación de los pueblos nórdicos y centroeuropeos, disminuyendo su consumo en introducirse la patata. La raíz debe consumirse cocida. Las hojas, que tienen un sabor amargo, pueden consumirse crudas o cocidas, en ensalada, en tortilla, etc.

Escrito por Belen | 30 de julio de 2012 | 0 comentarios
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