Puerro

Nunca se ha encontrado un puerro en estado silvestre y, por este motivo, su origen es del todo incierto. Se piensa que podría venir de la zona de Egipto o de Turquía, o quizás de Israel o de Irán. Pero sí sabemos que ya se consumía hace más de 5.000 años y que los romanos extendieron su cultivo y consumo hasta las islas británicas, donde en la Edad Media comenzó a valorarse porque tenía la enorme virtud de paliar el hambre.

Según la época de cultivo, podemos encontrar diversas variedades: los puerros de otoño e invierno, que se alargan toda la primavera, suelen ser más grandes y de sabor más fuerte, mientras que los puerros de verano, son más pequeños, más tiernos y de sabor más suave, aunque suelen tener el centro leñoso y disminuye la calidad del mismo porro.

Rechaza los puerros de colores amarillentos, con las hojas blandas, descoloridas o marchitas.

Comerlos crudos, picados muy finamente en ensaladas, rebozados, asados al fuego o en una clásica vichyssoise.

Escrito por Belen | 20 de febrero de 2012 | 0 comentarios
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