Sandia: sinónimo de verano

¿Hay alguna fruta más veraniega que la sandía? ¿Verdad que no?

Yo recuerdo que en mi casa, en mi niñez, el verano comenzaba cuando mi padre aparecía con una sandía en el hombro para el postre.

Y comer esta fruta conlleva todo un ritual, que para los niños, por lo menos a mí me pasaba, era muy llamativo. Primer tarea, partir la sandía en tantos trozos como personas, y que no quede alguno más grande que otro porque ya empiezan las discusiones.

Luego a la hora de comer hay diferentes opiniones y gustos. Hay quien prefiere comerla cortándola con un cuchillo, en trozos pequeños, y quienes prefieren comerla como quien toca una armónica.

La sandia es originaria de África, aunque también fue muy extendida en Asia.

La fruta proviene de la planta rastrera que crece del suelo. El fruto es uno de los de mayor tamaño que existe, es carnoso y muy jugoso. El 90 % de la sandía es agua, con muchas semillas, verdoso, pulpa de color rosado y carne muy dulce. Es una fruta muy apreciada por ser refrescante y rica en agua y sales. Su valor calórico es muy bajo.

Las semillas contienen vitamina E, se utilizan para la medicina popular.

Se cultivan entre los meses de Junio y Julio, y maduran 40 días después de su floración.

En España las cosechas de sandía abundan en la zona de Andalucía y el Levante.

El valor nutritivo que encontramos en una sandía ecológica, es el siguiente: por cada 100 gramos, tenemos 91 g de agua, 0,6 g de proteínas, 0,2 g de grasas, 7,6 g de carbohidratos, 0,4 g de fibras, y 8mg de vitamina C.

Como ven, es una fruta ideal para el verano y sus dietas. Y recuerde la leyenda urbana que dice que no se puede mezclar el vino con sandia. Yo no sé si es verdad o no, ¡pero por las dudas no lo pruebo!

Fuente: en buenas manos

Escrito por Belen | 8 de abril de 2011 | 0 comentarios
Categorias: Sandias | Etiquetas: , ,

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