Preparación y consumo de la lechuga

La lechuga deben comerlo todos, pero especialmente los niños, los jóvenes, las mujeres embarazadas, los lactantes y las personas de edad avanzada. Esta hortaliza no sólo nutre y calma la sed, sino que por su sabor suave y la frescura que proporciona, es la base de una perfecta ensalada. Combina bien con casi toda clase de alimentos, excepto con las sustancias dulces, mezcla que perturba la digestión. La mejor manera de comerlo es crudo (después de haberlo lavado bien), aunque también se puede comer cocido, en tortilla, guiso, etc. Es aconsejable comer lechuga todos los días y preferentemente a la hora de cenar, porque además de proporcionar un sueño tranquilo, favorece el buen funcionamiento intestinal en las primeras horas de la mañana. Si lo tomamos como primer plato en ensalada, llegará rápidamente al intestino, preparando el camino a los demás alimentos. No obstante, es mejor no comerlo acompañando carnes o al final de la comida porque arrastraría alimentos que no están suficientemente digeridos.

Escrito por Belen | 10 de junio de 2012 | 0 comentarios
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Lechuga

Hortaliza formada por hojas, generalmente verdes, de diferentes formas y tamaños, según la variedad.

Por su riqueza vitamínica y mineral, la lechuga ayuda al crecimiento de los niños. Gracias a algunos de sus oligoelementos (hierro, zinc, cobre) combate eficazmente la anemia y el empobrecimiento mineral de la sangre. La lechuga estimula el apetito y es un remedio natural para el aparato digestivo. Así, calma los ardores del estómago, tonificante y revitalizante este órgano. El jugo de la lechuga tiene efectos sedantes del sistema nervioso. Por este motivo, es un hipnótico natural y proporciona la calma y sueño tranquilo a los nerviosos ya los que sufren ansiedad e insomnio.

En España se cultiva en Murcia, Tarragona, Barcelona, ​​Valencia, Toledo, Alicante, Málaga, Castellón, Madrid, Sevilla, Baleares.

La lechuga procede de la Europa meridional y del Oeste de Asia. Los reyes persas ya la consumían unos 300 años antes de Cristo. Cuanto más verdes sean las hojas de la lechuga, más nutritivas son.

Escrito por Belen | 9 de junio de 2012 | 0 comentarios
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Milhojas de bacalao y patata, con vinagreta, balsámico y cítricos

Ingredientes para 4 personas:

-mezcla de lechugas

-sal gorda en escamas

-aceite de oliva

Para el milhojas de bacalao y patata:

-4 morros de bacalao desalado de 170 g cada uno

-1 patata

Para la vinagreta:

-250 ml de aceite de almendra

-50 ml de vinagre balsámico de cava

-25 g de piel de limón confitada

-35 g de piel de naranja confitada

Preparación:

Para la vinagreta: picar, muy pequeñas, las pieles de cítricos. Mezclar con el aceite y el vinagre.

Para el milhojas de bacalao y patata: poner el bacalao en un cazo cubierto de aceite de oliva, encima de una plancha a una temperatura de 70-80 º C, y dejar-se lo hasta que esté confitado. Cortar la patata fina (el doble de una patata chip), y cocer con aceite al fuego, sin que pase de los 80 º C. Con un molde redondo de 4,5 cm de altura y 8 cm de diámetro, vaya-lo montando con una capa de patata y otra de bacalao. Cada vez que puso la capa de patata, añadir un poco de sal gruesa en escamas, y cuando ponga el bacalao, una cucharada de la vinagreta.

Montaje: poner el milhojas en el plato y desmoldar del mismo. Al otro lado del plato poner un poco de ensalada. Echar un poco de vinagreta.

Repollo, concentración esférica de sabor

Con el frío, las sopas y las sopas hacen aroma de verduras de la temporada. “Nabos, coles, patatas y alubias”, como dice la canción.

El repollo es una col mediana, bastante compacta y con el follaje pulsado. Las mejores son las que han soportado alguna helada, porque han perdido el hedor. Las primeras hojas, con los nervios más anchos, tienen un sabor más intenso que las interiores, por el efecto de la clorofila.

Tiene una presencia rústica pero su sabor es muy fino, a pesar del olor que desprende cuando hierve, desagradable para según quién.

Se come hervida con patatas del bufet o como envoltorio de unos fardos de carne picada.

Atrévete a cortarla muy fina y aliñarla como si se tratara de lechuga, acompañado de aceitunas, una naranja agria y brócoli confitado.

Escrito por Belen | 26 de febrero de 2012 | 0 comentarios
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Escarola rizada, el secreto de las ensaladas

De escarolas hay de diversas variedades, pero se engloban en dos clases: las de hoja lisa (cicborium endivia atifolium) y las de hoja rizada (cicborium endivia crispum). Esta última tiene unas hojas rizadas muy delgadas y frágiles y por su textura en el paladar es una de las más valoradas.

Elige las frescas y que no tengan las puntas amortiguadas ni de color amarillo. Guarda en un lugar fresco, protegidas de la luz y sin lavarse hágalo justo antes de consumirlo.

Escrito por Belen | 25 de febrero de 2012 | 0 comentarios
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Hierba de los canónigos, la más dulce de las ensaladas

Planta de ensalada emparentada con la valeriana ya la que se atribuye virtudes sedativas que justificarían el nombre en el hecho de rebajar los sofocos de los destinatarios.

Seguramente el gusto delicado y menos amargo que el de otras hierbas de ensalada es el responsable del nombre de Dolceta con el que también se conoce.

Su talón de Aquiles son la fragilidad y la delicadeza de su textura, que aconsejan, aunque generalmente se presenta en bolsas con atmósfera controlada, un consumo inmediato, un lavado rápido, para eliminar los restos de tierra , y un aliño en el último momento, para evitar que se pasa la roseta de hojas que forma.

De sabor delicado, reclama aliños de sabor no muy agresivo, aunque también acepta el juego del contraste, por ejemplo, con unas anchoas.

Precio: 9 € / kg

Escrito por Belen | 11 de febrero de 2012 | 0 comentarios
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Lechuga Iceberg, el más popular de la ensalada

De origen estadounidense, se bautizó como Iceberg por la costumbre de los transportistas de ese país de cubrirlos con hielo en los recipientes donde hacían el traslado de las primeras remesas, antes de su popularización.

Y todo gracias a la forma copa (la variedad se llama capitata), que garantiza que las hojas interiores no han estado en contacto con la tierra y que no hay que extremar las precauciones sanitarias.

Además, permite cortarlo a máquina para los bocadillos o ensaladas. Lástima que la falta de exposición al sol de la parte central-que la hace más tierna-la deje con menos nutrientes y más fibra, lo que no todo el mundo considera negativo. Ha llegado a desplazar de nuestras mesas la tradicional lechuga larga, o romano, de toda la vida. Seguramente más por razones de practicidad que de sabor o dietética.

Precio: 5 € / kg

Escrito por Belen | 6 de febrero de 2012 | 0 comentarios
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Productos forzados

Cada vez más, los consumidores, nos damos cuenta de la importancia de consumir frutas y verduras frescas, algo que nos aporta verdaderamente los productos ecológicos.

Los alimentos que en su proceso de producción se le añaden plaguicidas y productos químicos, son considerados un gran riesgo para la salud. Esta transformación para la comercialización se convierte en algo muy perjudicial para nosotros a largo plazo.

Sin ir más lejos, tenemos ejemplos por todos conocidos como el  de “las vacas locas”. Estos casos son el extremo, los cuales, tienen que ser prohibidos, pero estamos consumiendo otros que tienen estas mismas características, aunque en menor medida. Es este un ejemplo del mayor beneficio al pero tratamiento que pagamos los consumidores.

Todo esto es como un esfuerzo sobrenatural que ejerce el hombre hacia los productos naturales, perjudicando a la naturaleza en su equilibrio ecológico y biológico.

Las plantas se modifican para su máxima producción, ignorando por completo las malas repercusiones tanto a la naturaleza como a ser humano.

Estos motivos dan paso a plantearse la necesidad de consumir alimentos ecológicos si realmente nos preocupa nuestra salud y de las que nos rodean, además de nuestro planeta.

Un alimento ecológico, puede estar en la tierra de cultivo, dos o tres meses, absorbiendo los nutrientes necesarios de su planta, mientras que la tradicional, no llega ni a 50 días como puede ser el caso de una lechuga, un alimento muy cotidiano para cualquier hogar, esta logra sus cortos días en la tierra porque es tratada por nitratos y hormonas vegetales.

Escrito por Belen | 24 de mayo de 2011 | 0 comentarios
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Lechugas con tierra

Yo no vivo en la ciudad, tampoco vivo en el campo, mi casa está situada en un pueblo dormitorio que se llama. Estamos a diez minutos de una gran ciudad, pero disfrutamos de la tranquilidad de una zona semiurbana. Escuchar el cantar de los pájaros, prácticamente no se escuchan coches, se respira aire puro de verdad, y con vistas al mar. Una maravilla de sitio.

Desde la parte alta de mi casa se divisan plantaciones por todos lados. Ya sea desde las habitaciones, el salón o la cocina. Mi casa está rodeada de plantaciones ecológicas. Tenemos en su mayoría patatas, pero también se ven repollos, cebollas, guisantes, alguna que otra lechuga, y algo de remolacha. Es admirable ver a esas señoras de casi 70 años o más, trabajar todos los días esas huertas. Son todas para consumo propio, no venden nada de lo que cosechan. Si la huerta dio buenas verduras y en abundancia, empiezan a regalar a los vecinos. A mí ya me ha tocado unas cuantas cajitas.

Hace unos días me timbraron en casa, y al abrir era doña Remedios, con un cajón lleno de lechugas, por lo menos unas 5 muy grandes. Me las traía de regalo. Venían con toda la tierra que podían venir, e incluso con algún que otro gusano. El hecho de ver el gusano me llevo a preguntarle a doña Remedios si eso era normal. Ella respondió que no utiliza ningún producto químico, ni pesticidas ni nada, que por eso traen gusanos, pero que lavando la lechuga de buena forma, no me iba a pasar nada.

Me puse manos a la obra, lave hojita por hojita, quitándole la tierra, y algún gusanillo que apareció por ahí. Prepare una ensalada agregándole tomate, cebolla y maíz…madre mía!!!! Que cosa más rica!! La misma opinión tuvo mi familia, entonces aproveche para contarles lo del gusano!!! La cara que se les puso!!! Pero entonces mi hija pequeña razono: ‘que la lechuga tenga gusano no es malo, porque si va a estar así de rica’!!! Desde ese día, mis hijos solo quieren lechugas ecológicas, y si han sido visitadas por gusanillos mejor aún!!!

Escrito por Belen | 19 de abril de 2011 | 0 comentarios
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